En el día internacional de la mujer trabajadora quiero expresar de forma explícita mi profundo sentimiento de Gratitud a todas las mujeres que, de un modo u otro, forman parte de mi vida
(estén vivas o ya se hayan ido a otro plano de la existencia).
El hecho en sí mismo de ser mujer ya es algo precioso,
basta con Ser.

Sólo tenemos que ocupar nuestro inestimable y preciado lugar, respetarnos, amarnos, valorarnos y permitirnos habitar nuestra entidad y naturaleza.

La mujer con su intuición y energía femeninas da calor, brillo, acogimiento, ternura, calidez, confort emocional, luz, deseo, alegría, amor…la mujer pone el corazón y el fuego a la vida.

Más allá de la historia de la humanidad, de las culturas retrógradas de algunos países que devalúan a las mujeres,
de la guerra social de los sexos y sin ningún ánimo de entrar en polémicas feministas y/o machistas…
mucho más allá de todo eso… defiendo la Esencia de Mujer como una Fuerza motriz de Vida.
( y no me refiero sólo al hecho de engendrar hijos, sino al enorme potencial de ser fecunda en creatividad y portadora de aliento vital ).

A mi Hija, Gracias por tu pureza e inocencia, por la luz transparente de tus ojos llenos de amor y por enseñarme cada día a ser mamá.

A mi Madre, Gracias por tu bondad, tu entrega y tu eterna sonrisa,
por enseñarme el poder de la gratitud, la ilusión y la paz.

A mi Abuela Materna, Gracias por tu amor y compasión,
por enseñarme el valor de la presencia y la serenidad.

A mi Abuela Paterna, Gracias por tu fuerza vivaz y determinación,
por enseñarme a ser valiente ante la vida.

A las mujeres de mi Familia, Gracias por vuestro consuelo,
por enseñarme unión, fortaleza y templanza ante la adversidad.

A mis Amigas y Compañeras, Gracias por vuestro apoyo, comprensión, generosidad y cariño, por enseñarme la importancia de dar.

A mis Pacientes, Gracias por vuestra confianza y fe en mi,
por enseñarme humildad y paciencia.

A mis Terapeutas, Gracias por vuestro “arte terapia”,
por ayudarme en el proceso del conocimiento interior y por enseñarme a dejarme ser mí misma.

A mis Maestras, Gracias por compartir vuestras experiencias y saberes, por ser fuente de inspiración y guía que abre puertas,
por enseñarme a recibir.

GRACIAS a todas las mujeres de mi vida por ser sustento y nutrición emocional, por enseñarme a sostener la vida,
por instruirme, de una u otra forma, en la gracia de ser mujer.
Gracias por todo lo que me habéis mostrado, porque sois mi espejo y lo que veo en vosotras, aparte de mi proyección, es mi lección de vida y aprendizaje en la maestría del sagrado femenino.
GRACIAS a todas las mujeres de mi vida porque ser mujer es un “trabajo” hermoso.

Dra. Pilar Morán

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