© Fotografía Pilar Morán

Alguien que aparezca de la nada y no se asuste de tus heridas.

Alguien que te vea destruido y se arremangue para sacarte de un mal día con su presencia y durante todo el tiempo que necesites.

Alguien con quien puedas sentarte a contar parte de tu vida sin desnudarte el cuerpo, mientras que llevas vestida el alma con desilusiones.

Pídele a la Vida un Cómplice…

Que no tenga vergüenza de verte a cara lavada, con las manos agrietadas o liviano de lujos.

Con quien puedas salir cualquier día de su mano y también te lleve en su mirada, que te busque con esa preocupación que sólo sienten los que tienen miedo de perderte porque eres parte de sus planes y de su felicidad.

Un cómplice para cuando no haya ganas de hacer el amor, pero sí de sentirlo en una caricia, un detalle, una palabra.

Que sepa distinguir esos instantes de soledad que se necesitan cuando los recuerdos y las fechas no le tienen piedad al calendario.

Pídele a la Vida un Cómplice…

Con quien no puedas tener secretos tus sentimientos.

Que llegue la noche y te bese la frente, te saque los miedos, te meta en su presente.

Alguien capaz de entender cómo eres… porque no ha sido fácil cada mañana, cuando despertaste y te preguntaste una y otra vez hasta dónde pueden llegar el dolor y las ausencias.

Un cómplice para reír y llorar.

Saber que puedes apoyarte en él cuando tus piernas tiemblan y necesitas un abrazo… más que cien palabras.

Con quien te despidas al cerrar los ojos y te sientas completamente seguro de que, al abrirlos, estará a tu lado, sabiendo que contigo nada será fácil, pero te acepta, te quiere y te elige día tras día.

No lo busques.
No lo sueñes.
No lo imagines.
Ni lo idealices.

Pídele a la Vida un Cómplice.

El universo siempre conspira a tu favor…

Autor Desconocido

COMENTARIO PERSONAL

Me encontré de casualidad este texto en la Red y me pareció tan bonito y tierno que he decidido compartirlo con todos vosotros por si alguien necesita ideas para pedir a los Reyes Magos este año…

¿Verdad que es maravilloso poder imaginar que… alguien te pueda amar, respetar y valorar sin máscaras ni apariencias, sin farsas de control, desnudo del alma, con todos tus miedos expuestos, con tus sombras oscuras… frágil, vulnerable y sin filtros?

Sería como poder estar en zapatillas y sin arreglar, un domingo por la tarde tirado en el sofá, sabiendo que sólo necesitas esa mirada apacible de acogida suave…

Nada hay más reparador que sentirse querido sin peros, sin juicios, sin débitos… sin falsos compromisos, sólo porque sí, porque así lo experimentas y fluye natural, porque ES.

Pídele a la Vida un Cómplice desde lo más profundo de tu Corazón porque la Magia sólo existe cuando estás preparado para creer en ella…

 

Dra. Pilar Morán

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