Nacer, Vivir, Morir es un pack indisoluble.
Vinimos a vivir un rato y luego tenemos que dejarlo, forma parte del trato de la vida, es como tener un billete a Tierra con retorno obligado al Origen.
Y cada uno tiene su propio trayecto personal.
En ese sentido, la vida es la fila de a uno.

A veces pienso que nos hace falta un “lifting mental” para poder ampliar la Consciencia y mirar la vida desde arriba, a vista de pájaro, como si nos observáramos desde afuera. Así, tendríamos mayor “visión” de todas las cosas (léase también comprensión, serenidad y aceptación).
Hay que saber mirar para poder ver…
Se trata de cambiar la perspectiva y “mirar más profundo para poder ver lo más simple y lo sutil”.
Así percibiríamos la belleza de la vida en toda su dimensión expresiva, desde muy adentro del corazón.

Pero, casi siempre, “arrugamos la vida mirándola”…
Miramos estrecho, al bies o retorcido, nos comparamos, nos desvalorizamos, nos enfadamos, reaccionamos a todo, pensamos que es injusta, vivimos ciegos en programas cerrados, automáticos y mecanizados, inconscientes de Ser e inconscientes de Existir en nuestra propia vida.

Y ya sé que es muy difícil contentarse en los tiempos que corren donde todo es prisa, inmediatez, estrés, enojo, indignación, carencia y desmesura al mismo tiempo.
Es que lo estamos complicando mucho, pero… desde el miedo y la tormenta interior no podemos avanzar ni disfrutar.
Vivir tiene que ser más sencillo, eso es seguro.

Uno desarrolla su máximo potencial energético cuando se desaferra de tantas cárceles mentales de miedos, culpas, costumbres y creencias. Sólo entonces estamos preparados para bailar la vida, explorar, jugar, expandirnos… eso es sentir que estamos vivos.
Porque cuando toca volver del viaje…
No le podemos reclamar a nadie no haber vivido.
Es nuestra responsabilidad.

¿Qué es Vivir?

  • Vivir es el arte de estar naciendo siempre, cada día, para estar constantemente tomando posesión del presente y no quedarnos detenidos o congelados en el pasado ni hipotecados en el futuro. La vida se trata de vivir, no de estar preparándose para vivir o quejándonos de lo que ya pasó. Vivir es Ser uno mismo con la Vida.
  • Vivir es experimentar, digerir, aceptar, perdonar…para luego soltar, desprender, desaprender… y mientras tanto, poder paladear cada momento de la travesía. Eso es la vida, ir construyendo caminos mientras desandamos otros que ya hemos recorrido, porque todo son etapas, elecciones, transformación, transiciones…
  • Vivir es Aprender y Aprender es Cambiar, cuando te resistes a aprender y a cambiar…. te resistes a la vida. Lo que ocurre entonces es que nos olvidamos de vivir… mientras que la vida está pasando y andamos despistados haciendo otras cosas.
  • Vivir es ser el sujeto activo de tu existencia. La vida puede ser una sublime sinfonía de experiencias si estás abierto a fluir con ella, a dejarte llevar por las diferentes pruebas que te proponga y sobre todo, si te conviertes en el protagonista de tu vida. Eso es Magia. Entonces la propia vida te guía, te acompaña y te mueve.
  • Vivir es Alinearse con la vida y también divertirse con este apasionante viaje. La vida es ritmo, cuando equilibras tu ritmo hay salud, orden, tranquilidad y armonía. Hay que ordenarse por dentro para sanarse. El misterio de la vida es emitir tu luz a través del ordenamiento interior. Desde ahí todo está bien y nuestra energía fluye de otra manera.
  • Vivir es embellecer lo cotidiano con miradas bonitas, vivir sin prisa, pero con Alma, poniendo el Corazón y la Consciencia en cada momento del Camino, saboreando cada instante. Esa sensación sólo ocurre cuando percibes que ya estás en paz con tu historia, sin débitos ni culpas, cuando caminas en tu propia hoja de ruta y sientes que ya no hay nada que condenar ni disculpar…ni tienes cuentas pendientes con la vida, ni contigo ni con nadie…

¿Qué es Morir?

  • Morir es el final del trayecto encarnado, es un proceso bien organizado por el propio cuerpo, que sabe perfectamente cuándo es su fecha de caducidad y no tiene miedo por ello. Morir es un suceso normal y forma parte del contrato de la vida. Es como una transformación, un cambio de estado de Energía y Consciencia.
  • Morir NO es una enfermedad, La muerte es natural e inherente a la propia vida. El alma recorre ligera los caminos y acoge bien los tránsitos, pero a la humanidad le cuesta más porque hacemos de la muerte física un acto dramático, una negación, un tabú, un sufrimiento desgarrador, una falta de aceptación y hasta a veces, una tortura en la que nos enfoscamos con culpas y castigos. No hay culpables ni responsables. Todo lo que nace tiene que morir, es ley.
  • Morir es cuando la dolencia que tengas deja de ser relevante y es cuando toma importancia el individuo, el Ser Humano. Es entonces cuando puedes encontrarte con la autenticidad y el sentido de tu propia vida, te puedes reconocer sin máscaras ni farsas de control, desnudo, en la intemperie del cruce y honrar tu propio trayecto vital más allá de la historia de vida y/o de la enfermedad…
  • Morir es un paso único, personal e intransferible. En consecuencia, cada uno tiene su camino, es individual, sagrado y no conmutable. Cuando tenemos tanto miedo a morir… deberíamos preguntarnos qué miedo-s tenemos de vivir y reflexionar sobre ello…
  • Morir es un instante, a veces inesperado y otras previsible, pero puede ser de gracia si estamos preparados, si hemos aceptado con serenidad y trascendencia, es decir, si nos desprendemos de juicios y apegos y entramos a vibrar con absoluta Libertad en la Armonía de nuestro propio Ser. Morir con aceptación y naturalidad es Paz.
  • Morir es obligatorio, pero también lo es vivir hasta el último aliento, morir saciados de vida. De esta manera, cuando te vas de vuelta, puedes tener la sensación de que has vivido, no importa cuánto, sino cómo…porque lo único que te llevas son experiencias. La muerte es cosa de todos y siempre nos está aguardando al final del camino, pero la vida está aquí, hoy y ahora, esperando también a ser vivida.

REFLEXIÓN FINAL

La Muerte tiene mil puertas y tal vez podría depender un poco de nosotros mismos por cuál la atravesamos y cómo….
es decir, que el acto de morir se puede ir construyendo día a día si le damos un sentido al proceso.
Incluso, conseguiríamos darle inmenso valor y significado al tránsito si intentamos llenar de Vida y Calor a la Muerte.
Necesitamos un acompañamiento cálido, lleno de ternura y reconocimiento, crear un ambiente de calma, de acogida sin miedo… para poder entregarse a la Consciencia con confianza.

Decía Mario Benedetti:
“Nos enseñaron desde niños cómo se forma un cuerpo, sus órganos, sus huesos, pero nunca nos dijeron de qué estaba hecha el alma.”

El Alma va mucho más allá de las formas y la apariencia.

Personalmente, elijo creer que somos seres infinitos en cuerpos temporales y que esa energía que llamamos Alma o Consciencia permanece, no se destruye, tan solo se transforma… porque… es una Maestra sin Tiempo,
es la Esencia inmaterial y eterna de nuestro Ser.

P.D.
Y TÚ,
Te has parado alguna vez a pensar cómo podría ser tu viaje de vuelta?
Con quién estarías?
Qué sentirás y de qué manera?
Cómo te gustaría que fuese?
Qué huella dejarás?
De qué forma quieres que te recuerden?
Cuál será tu legado y transmisión de enseñanza?

Cuando consigamos tener Consciencia de la Muerte y sentir sosiego con ese momento, la Vida será mucho más bonita, fácil y llana.

Dra. Pilar Morán

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